Propuestas contra el desempleo: un reto.

Estamos inmersos en pleno debate monográfico sobre el empleo. A priori es un pleno importante porque aborda una cuestión fundamental que no es otra sino la manera o maneras a través de las cuales combatir el desempleo, la principal lacra de esta crisis. Pero es un pleno con trampa.

Me explicaré: la trampa es para la oposición. El Gobierno hace meses que ha suspendido en esta asignatura tan complicada como es la de la generación de empleo. El Gobierno de Navarra hace meses que ha suspendido a la hora de articular medidas que frenen el incremento incesante del desempleo en una Comunidad que gozaba de las menores cifras de paro de España allá cuando surgió la crisis.

Y es una trampa para la oposición porque es ésta la que tiene que desnudarse. Tiene que hacer un streeptease en toda regla porque tiene que poner encima de la mesa de debate alternativas para afrontar lo que hasta el momento el gobierno (los gobiernos podríamos decir) no ha sabido ni podido abordar.

Lo interesante de verdad, por tanto, no eran los discursos que en el primer turno de palabra se fueran a hacer por parte de los portavoces, sino conocer de cerca y analizar esas propuestas para la creación de empleo pues eso y no otra cosa es lo que están esperando los ciudadanos. Propuestas concretas.

Voy a detenerme solo en algunas de ellas pues es evidente que hacer referencia a todas ellas resultaría tedioso:

Algunos hablan de crear zonas de industrialización preferente, en referencia a determinadas zonas de Navarra que padecen los principales problemas de desempleo: Sakana o Ribera son los ejemplos paradigmáticos. Me parece una buena iniciativa como en general he de reconocer que me parecen todas, pero no creo que nos debamos llamar a engaño: el determinar zonas de preferente industrialización se sostiene en el papel pero evidencia problemas claros a la hora de arrojar un saldo positivo en lo que a las consecuencias prácticas se refiere. El hecho de crear una zona preferente de industrialización no tiene consecuencias practicas pues no supone que mañana vayan a ir allí nuevas empresas generadoras de empleo. Luego, como declaración de intenciones está bien, es apoyable pero nada más. Lo importante será conseguir mecanismos para atraer proyectos empresariales nuevos a Navarra que generen empleo y que puedan derivarse hacia determinados puntos geográficos especialmente castigados por el desempleo.

Planes sin exclusión es otra de las propuestas. No es nuevo. El nacionalismo, radical o moderado, reivindica siempre que tiene oportunidad la no exclusión de los sindicatos nacionalistas en determinados foros donde se toman decisiones o se articulan políticas activas de empleo. No voy a entrar en el fondo de la cuestión salvo para indicar que creo que ha llegado el momento de articular foros donde todo el mundo pueda estar y si es haciendo propuestas mejor. Prefiero valorar la iniciativa en sí misma como iniciativa generadora de empleo o no, y, en este sentido, sinceramente creo que nuevamente tropezamos sobre la misma piedra: los planes en sí mismos no generan empleo. Si generaran empleo en sí mismos se habrían articulado tantos como desempleados contamos hoy en día. Por tanto, mi postura: planes para luchar contra el desempleo sí, sin exclusión también, pero o cambian las políticas de ajuste que se están imponiendo desde las instituciones gobernadas por una determinada ideología, o no tendremos ninguna opoción de conseguir éxito en esta difícil empresa. Es decir, o dejamos ya de utilizar ajustes como única medida para combatir la crisis o la crisis nos asfixiará. Hace tiempo que venimos pidiendo una combinación de ajustes con medidas incentivadoras de la economía, sin embargo, quienes tienen la posibilidad de atender esta demanda, fundamentalmente el Gobierno de España, Merkel y, en definitiva la Comisión Europea y el Parlamento Europeo, hacen oídos sordos.

De momento, me detengo en estas anunciando una análisis del resto en posteriores post. Terminaré la serie deteniéndome en las propuestas que ha realizado nuestro grupo. Ya adelanto que de lo propuesto, me parece lo más concreto y lo que más directamente puede atender las necesidades, evidentemente no todas, que en este momento surgen en relación con la lucha contra el desempleo.

 

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CEIN

Andar como el cangrejo en cuestiones relacionadas con el empleo en plena crisis es poco comprensible. Llenarnos de discursos que dicen que hay que apostar por el emprendimiento en la Comuniad Foral y cargarnos (o casi) un instrumento como CEIN que ha sido a juicio del propio gobierno como la joya de la corona en todo lo concerniente al emprendimiento y la innovación, resulta cuando menos curioso.

Es curioso que el Gobierno esté dispuesto a tirar por la borda a 45 personas llenas de talento y potencialidades sin más explicación que causas organizativas. Es curioso que no se diga de qué forma y manera esas potencialidades pueden y deben seguir a disposición de la administración para que puedan seguir dando un servicio tan clave como el que daban pues, esto es así, lo que esas personas hacían era crear futuro.

No sabemos si detrás de todo esto se esconden aviesas intenciones de controlar quién y cómo emprende en la Comunidad Foral con el dinero público, y no nos gustaría que CEIN, en la nueva orientación que tome si no somos capaces deparar este ere de extinción de empleos, se convierta en un chiringuito donde unos pocos sean quienes controlen, desde una determinada orientación ideológica, quienes son los agraciados por las ayudas que manejan.

Una vez más la transparencia debe ser total.

Alguien nos tendrá que dar explicIones de por qué cuando más necesitamos de estos instrumentos, damos pasos hacia atrás. Enseguida lo descubriremos.

Por el momento queda en evidencia que este gobierno de UPN deja de apostar por el emprendimiento y queda en evidencia que instrumentos como moderna, con este tipo de actuaciones pueden acabar siendo agua de borrajas. Si quieren recortar que quiten cargos directivos pues es evidente que sobran para gestionar las actuales 13 empresas públicas.

Veremos.

Pérdida de calidad en el SNS-O, peligro?

Se supone que uno de los principales cometidos de los políticos es trasladar a la ciudadanía ciertas dosis de tranquilidad ante los problemas que en el día a día van surgiendo. Sin embargo, he de reconocer que no siempre resulta fácil y más, cuando hablamos de nuestra salud.

La crisis está trayendo consigo muchos cambios en una materia tan sensible como ésta, cambios que en principio, están siendo mayoritariamente contestados por los profesionales y que, en algunos casos, todavía no han calado suficientemente en la ciudadanía en cuanto a las repercusiones que esas decisiones pueden acabar teniendo en sus vidas. Ese hecho, la contestación mayoritaria por parte de los profesionales, está quizás desviando la atención del problema principal, pues hay quien puede llegar a pensar, como ciudadano de a pié, que ello no va con él y que aquí, quien se está manifestando es solo el que ve que sus garbanzos corren peligro. Y eso me preocupa pues esto no sólo va de los garbanzos que han de comerse los profesionales de la salud, tanto si son médicos, enfermeros o celadores o del equipo de limpieza (que también) sino de la calidad del servicio que desde lo público se va a ofrecer a los ciudadanos o de si estos van a seguir recibiendo los mismos servicios que recibían hasta ahora.

En todo esto, dos son las cuestiones que más de manifiesto se han puesto en el debate: la privatización de la salud (afecta más en el contexto nacional y fundamentalmente en Madrid o Castilla La Mancha en donde la empresa Capio está haciendo su agosto, por no mencionar a la otra empresa de moda que es Unilabs) y por otro lado, y en el concreto caso de Navarra, la pérdida de calidad en el servicio público de salud a cuenta de la crisis y debido a la enfermiza obsesión con los ajustes.

En lo concerniente a la privatización de la salud son habas contadas: que una empresa privada gestione un hospital significa que lo principal será la cuenta de resultados, con lo que se exprimirá al máximo a los trabajadores tanto en el tiempo de trabajo como en los salarios, se limitará la atención de aquellas afecciones que menos margen de beneficios dejen (generalmente las más graves) y se perderá calidad en todo lo que tiene que ver con el trato personal a los pacientes así como en instalaciones y utillería utilizada. (Recomiendo en este sentido que se esté atento a los informes que en el Reino Unido están apareciendo en relación con los servicios de salud que se han privatizado, en donde destaca el hecho de que se esté dejando de tratar a ancianos enfermos de cáncer por el alto coste del tratamiento de estas enfermedades). Aquellas especialidades que menos margen dejen verán incrementar la lista de espera hasta extremos nunca conocidos y tratarán de convencernos de que lo mejor son los planes privados de salud. De hacer de la salud negocio saben muy bien algunas insignes figuras del Partido Popular y ahora tienen mayoría absoluta para hacerlo sin que nadie pueda, a nivel político, contraponer con éxito un modelo alternativo pues, con sus votos, todo lo aternativo lo echan abajo. Lo saben y lo están poniendo en marcha sin ningún tipo de escrúpulos.

En Navarra debemos tener cuidado y mucho, no tanto con la privatización de la sanidad (afortunadamente tenemos un gobierno en minoría que no puede maniobrar como el PP con su mayoría absoluta) sino sobre todo, con la pérdida de la calidad de nuestro sistema de salud pública de la que tanto hemos presumido. En lo de las privatizaciones algunos amagos estamos contemplando (cocinas, rayos x en atención rural y laboratorios de los hospitales son algunos de esos amagos) y tendremos que seguir atentos a algunas otras andanadas que en esta dirección UPN nos vaya a lanzar en los próximos meses, para los cuales ya han aunciado nuevos recortes. En lo de la pérdida de calidad de la sanidad quiero detenerme un momento porque es necesario que el mensaje sobre lo que realmente suponen determinados cambios, cale.

El nuevo modelo sanitario en su conjunto, que el Gobierno de UPN está imponiendo a golpe de Decreto y, en concreto, el nuevo modelo de atención continuada y urgente en el ámbito rural, implica algo que resulta imprescindible decir: ponerte enfermo de gravedad en determinados ámbitos rurales va a resultar mucho más peligroso pues los profesionales que han de atenderte no van a estar donde antes estaban sino localizables a través de teléfono siempre que no tengas la mala suerte de que ese teléfono esté fuera de cobertura a pesar de reconcer que a la telefonía móvil se la puede complementar con otras tecnologías que eviten casi al 100% este tipo de inconvenientes.

Y eso es en definitiva lo que no se está explicando a los ciudadanos y lo que, en mi humilde opinión se debiera explicar. Si deben preocuparse o no, o todo va a seguir igual. Dirán que hacemos demagogia cuando ponemos de manifiesto estas diferencias de atención antes y después de el Decreto Foral que regula la atención primaria, pero yo tengo que decir que no es de demagogia de lo que se trata sino de información que debiera haberse dado y no se ha dado todavía.

¿Y por qué no se ha dado?. La respuesta en mi opinión es sencilla: porque si se da, la preocupación ciudadana aumentaría considerablemente. Porque, echar las cuentas en este caso resulta fácil, menos recursos implica recortes e implica un peor servicio. O es eso, o es que antes estábamos tirando el dinero.

Y aquí me quedo pues el tiempo, como siempre, dará y quitará razones. Me quedo en la preocupación de que estos cambios no van a traer un mejor servicio de salud a los ciudadanos si no uno peor. Es por eso que, aunque me gustaría, no puedo lanzar mensajes tranquilizadores. Si lo hiciera estará traicinandome a mi mismo y al conjunto de ciudadanos que entiende, como yo, que los ajustes, por sí solos, solo van a propiciarnos el detrimento de los servicios públicos.

¿En el tejado de quién?

En los últimos días, especialmente desde que Barcina tuvo que optar por decir la verdad sobre las cuentas públicas o echar al PSN del Gobierno, estamos asistiendo a una maniobra un tanto rocambolesca. Están tratando de echar la pelota de la gobernabilidad de esta Comunidad en el tejado del PSN con total desfachatez. Cada asociación o colectivo que se acerca al Gobierno de Navarra para reivindicar ayuda, recibe la misma contestación: “depende del PSN”. Y claro, la asociación o colectivo llama y te dice: “depende de ti”. Ante esa circunstancia tienes dos opciones:  una es llamar estúpido a quien trae el mensaje y darle con la puerta en las narices, la otra tomar aliento, dejar pasar unos segundos y decir: mira, vuelve a  Palacio y dile a quien te dijo que ya basta, que la responsabilidad de gobernar nunca ha sido de la oposición y que quien tiene que tomar decisiones es quien gobierna. Si la Presidenta quería acuerdo y capacidad de decisión la tenía y sin embargo, la tiró por el retrete en un alarde de audacia, valentía o estupidez supina. Así que, la pelota, en el tejado de quien corresponde, el gobierno y no la oposición.

Da igual que hablemos con agricultores sobre el Canal de Navarra, que con empresarios, que con asociaciones sin ánimo de lucro, que con centros especiales de empleo. Todos vienen con el mismo mandato: decir al PSN.

Detrás de todo está la obsesión de desfacer el entuerto creado por la ruptura de una mayoría parlamentaria suficiente que ya he dicho que estará enredada ahora en alguna depuradora de la comarca de Pamplona o sumergida en el lodo por expreso deseo de quien nos gobierna. Y por eso mismo, es a ella y sólo a ella a quien hay que pedirle explicaciones por haber puesto patas arriba a la Comunidad Foral que, si nadie lo remedia, se va a ver abocada a carecer de presupuestos para el próximo año. La peor decisión en el peor momento. Ese es el bagaje de una Presidenta que quiere ser la hermana menor de De Cospedal y que juega a sus intereses pero no a los de todos los navarros.

Así que, si eres uno de los muchos navarros o navarras que está tentado en pasar por los despachos de algún Departamento del Gobierno o por el despacho de la Presidenta misma a pedir ayuda, saben dos cosas: primero lo que le dirán: “depende del PSN”; y segundo: que eso es mentira pues la pelota siempre está del lado de quien gobierna. No obstante, me permito añadir una cosa más:  quien tiró la gobernabilidad de esta comunidad a la basura es quien tiene en exclusiva la obligación de recuperarla. En definitiva, no sirve tirar la pelota al tejado del otro ni sirve llenar de expectativas a alguien a costa de otro.

Cospedal y Cifuentes. Peligro público.

Es curioso cómo son las cosas. Mientras unos, también desde la política, estamos trabajando esta mañana en cuestiones, a mi juicio importantes, relacionadas con los derechos de las personas a la salud o con los derechos de los enfermos crónicos a ser atendidos sin condiciones dentro de la sanidad pública, otros, como la Señora Cospedal o la Señora Cifuentes, tratan de desmontar elementos claves para la democracia como es la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Lo hacen, es cierto, desde puntos de vista diferentes. La primera trata de, aprovechando la que está cayendo, insistir en la idea de que sobran políticos en los parlamentos, en el suyo y en el resto, y por si ello no fuera poco, de que la política debe ejercerse de forma altruista. Y lo hace precisamente ella, que sabemos, porque ha sido público y notorio, que recibió no uno, ni dos, sino hasta tres sueldos públicos en la pasada legislatura y también en lo que va de esta y por tanto, debiera ser la persona menos indicada para ejemplificar. La segunda lo hace pidiendo a gritos, como Delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, que se modifique el derecho a la manifestación, un derecho que habrá que recordarle, está recogido en la Constitución Española. Es cierto que las leyes de desarrollo aun con su carácter orgánico, pueden ser modificables. Pero no se trata de entrar en esa discusión sino en el fondo de la cuestión que no es otro sino la evidencia de cuánto le molesta al PP el derecho a la manifestación. Qué diferente planteamiento el que hacen ahora al que hacían y practicaban cuando salían a la calle para atacar a Zapatero a quien llamaban de todo a cuenta de ETA, de la defensa de un modelo muy concreto de familia o a cuenta de cualquier otra circunstancia que sirviera para la causa.

Reconozco que lo de que los políticos no cobren un duro puede caer muy bien en estos momentos en que queda “súper” insultar a los políticos: vagos, desalmados, ineptos, estómagos agradecidos y cualquier otro epíteto que se les ocurra y que quieran emplear como sinónimo, pero ello no significa que, en el fondo, se lleve razón en los planteamientos.

Quitar Parlamentarios, por su parte, significa quitar opciones a los partidos minoritarios para que tengan posibilidades de participación. Significa sacar de los Parlamentos la pluralidad real existente en las calles para beneficio de los partidos mayoritarios. Significa, en suma, quitar democracia. Además, en el caso de la señora Cospedal, quitar parlamentarios de su Parlamento significa ganar ventajas políticas pues el planteamiento hecho beneficia a su partido y ella es muy consciente de ello. Claro que si las circunstancias demandan poner en entredicho la política pero yo salgo ganando –reflexionará Cospedal– que se fastidie la política por no decir “que se jodan” todos aquellos incautos que caen sin darse cuenta en estas trampas de la derecha.

Y de lo de “matizar” el derecho de manifestación, qué les voy a decir. Simplemente una cosa: el PP pone en riesgo las bases más sólidas del Estado de Derecho del que nos dotamos al aprobar nuestra Constitución. No añadiré nada más ni tampoco nada menos pues creo que cualquiera por sí mismo puede sacar fácilmente estas conclusiones tan obvias.

En fin, hecha estas reflexiónes, vuelvo manos a la obra para tratar de que efectivamente la crisis no se tome como excusa para suprimir los derechos de las personas a una salud pública, gratuita y de calidad que antes se daba por obvia pero que hoy empieza a ser tan sólo un recuerdo. Como verán, nada especialmente importante.

SOBRE LA INTERVENCION DE BARCINA EN EL PARLAMENTO

La Crisis de Gobierno, que es lo mismo que decir “La Crisis abierta entre UPN y PSN”, sigue dando de qué hablar. O diría mejor si reconociera que sigue dándole a Barcina para hablar de Roberto Jiménez como si con ello solucionara de golpe todos los problemas que tienen los ciudadanos navarros en estos momentos. Si voy al Parlamento a hablar de la situación de las cuentas de Navarra pongo a caldo a Jiménez; si me entrevistan los amigos para — en base a una estrategia perfectamente diseñada– preguntar qué va a pasar a partir de ahora, digo que “lo que quiera el PSN” que es lo mismo que decir “lo que quiera Roberto Jiménez”, como si con cargar el problema de fondo — de la que solo ella es culpable–, sobre las espaldas del Secretario General del PSN, bastara para –como digo– dar por zanjada la situación. Pues no, amiga Presidenta, por mucho que quieras descargarte de presión la presión será tuya mientras sigas siendo presidenta.

Por eso, estas respuestas –las de Barcina– se me antojan demasiado pueriles y demasiado sencillas como para que cuelen en el imaginario de la gente. Barcina se ha equivocado y de la misma manera que dice que le llama su gente para lo del “ya era hora”, del mismo modo le digo yo que mucha gente de UPN, tal vez demasiada, me ha parado por la calle — no suele ser lo habitual– para decirme “¿de qué coño va esta tía?” seguido de la pregunta “y, ¿mañana qué?”.

Responderé más tarde a esa pregunta porque no quiero que se me olvide algo importante que salta a la vista. La estrategia de ruptura no ha sido diseñada sólo por Barcina sino por un círculo pequeño de gente que quería varias cosas al mismo tiempo: desde dar un puntapié en las zonas bajas a Sanz y compañía, hasta el definitivo acercamiento a las tesis del PP. Esto que parece descabellado no lo es tanto si en la jugada, y como parte fundamental, cuentan con el apoyo total de un medio amigo que actuará de barrera de protección ante todo y ante todos. Ese pequeño círculo de prebostes tiene sus cuentas echadas, le importa muy poco la estabilidad institucional y se la ha jugado al todo o al nada por una mayoría absoluta que, ya anticipo, que no llegará.

Prepárense a observar cómo ese medio amigo que va a ayudar a Barcina, o a UPN, –que puede que no sea lo mismo– obvia durante una temporada grande la crisis por la que España y Navarra están atravesando. La victoria de la selección, San Fermines y el verano, no suelen llegar todos los meses, llegan cuando llegan y siempre son buenos para despistar al personal. Es la hora de la “dormidera”, del “opio para el pueblo”. Ahora que el PSN-PSOE ha salido del gobierno, toca vender la acción del nuevo gobierno en positivo. Les veremos trabajar muy duro, entrevistas a los protagonistas que dirán que se están dejando la piel y que mejor, mucho mejor, trabajar en este nuevo gobierno que en el gobierno en el que Roberto Jiménez era Vicepresidente Primero. Nada de los agujeros en las cuentas, nada de las mentiras puestas encima de la mesa del Consejo de Gobierno antes, nada de nada de lo que forma parte del problema de fondo que Barcina no ha solucionado sino que ha agravado irresponsablemente. Para eso están los amigos, ¿no?.

En fin, que sólo me queda responder a la pregunta del “y, ¿mañana qué?. Una pregunta que descubre, cuando la respondes, el verdadero sin sentido de todo lo acontecido. Mañana puede que elecciones en las que los mismos protagonistas serán candidatos –o no, nunca se sabe — y los mismos partidos, con probablemente peores resultados, se sentarán a la misma mesa para preguntarse ¿y ahora qué?.

Las cosas así, dudo mucho que que esta sonada locura de Barcina haya valido para algo. Ni las críticas a Jiménez, que está demostrando bastante más categoría que Barcina, ni el cese, ni las explicaciones que no explican nada han valido de nada porque los ciudadnaos siguen teniendo los mismos problemas.

Algunos, no obstante, estarán muy satisfechos. Habrán brindado por la ruptura pero a la larga, ese trago será un trago amargo. Al tiempo.

DEL FULMINANTE CESE DE MIRANDA Y OTRAS CUESTIONES DE ACTUALIDAD

La verdad es que uno no acaba nunca de sorprenderse en esto de la política.

Si ayer Barcina echaba del Gobierno al PSN-PSOE, hoy todos nos hemos desayunado con el despido — es verdad que presentado como “despedida voluntaria” por algunos — de Álvaro Miranda, justo después de que compareciera ante los medios en una entrevista que servía a su vez de contrapunto de la entrevista que el mismo medio televisivo había hecho al propio Roberto Jiménez con el tema de fondo de su destitución que suponía, lógicamente, echar al propio PSN del Gobierno.

No quiero ni pensar en la impresión que en Navarra Televisión se habrán llevado al ver como minutos antes de que la noticia entrara en la redacción de un periódico, solo uno, de la Comunidad Foral, quien iba a ser protagonista principal de una noticia tal, no dijera ni pío respecto de la decisión que –según él — iba a tomar, como digo, unos minutos después.

Que iba a tomar o que le iban a obligar a tomar vendiéndolo después, para despistar a la ciudadanía un poco más, como una salida voluntaria que no se vislumbraba el viernes anterior — día de la destitución de Jiménez— en la entrada triunfal de Miranda en el hemiciclo del Parlamento flanqueando a la Presidenta ni, como ya he referido, en la entrevista que minutos antes le hacían y en donde daba la impresión de todo menos de querer salir del Gobierno.

A la vez, se nos anunciaba la desintegración de ese interesado (que no interesante) conglomerado de siglas que era Nafarroa Bai. Era previsible. La radicalización de algunos de sus componentes para no perder comba con el nacionalismo más ultra — Euskalherria Bildu, creo que se llama ahora, es decir, Sortu (hoy también legalizada por el TC) — hacían preveer que esto no tardaría en llegar. Es verdad que llega con una excusa expresada sin cortapisas por un Chencho Jiménez al que se le puede acusar de muchas cosas pero no de no ser directo y de no ir al grano.

Es evidente que la noticia del desgarro de NB, pasa casi desapercibida en comparación con la primera, pero no deja de ser una evidencia de que NB, desde el origen, no era sino un engaño. Ahora al menos tendremos la suerte de ver al nacionaliso radical y al moderado cada uno por su sitio haciendo política y manifestando unas contradicciones que nunca fueron noticia, entre otras cosas, por la especial protección que algún medio de la Comunidad (no precisamente el que daba la noticia de Miranda) les ha venido otorgando.

Y como lo principal es lo primero, quiero intentar sacar algunas conclusiones en relación con la destitución-cese- marcha de Miranda — que pueden llamarlo como quieran– pero que yo me atrevería a calificar de un engaño en toda regla a la ciudadanía.

Porque este cese, significa que Barcina no meditó lo suficiente la idea de echar al PSN del Gobierno. Es más, abre las puertas a que los ciudadanos piensen que efectivamente lo que el PSN dijo en relación con las cuentas de Miranda es cierto y, por tanto, a que se pregunten qué habrá visto Barcina para tomar esta decisión sólo días después de echar al PSN del Gobierno.

Este camuflado cese nos permte tranquilamente concluir que el tiempo demostrará que matar al mensajero (PSN en este caso) has sido un error garrafal de Barcina para su propia pervivencia en la política Navarra y no solo en la Navarra, pues tengo la impresión de que por otros lares ya han tomado buena nota de lo que es no tener capacidad política. Este camuflado cese denota bien a las claras la falta de capacidad de Barcina para presidir un gobierno donde se necesita –como suele decirse vulgarmente pero que en este caso es más que acertado– mucha mano izquierda.

Ya lo decía en el anterior post y no me importa repetir. Este cese significa la ruptura de una estrategia como partido que Miguel Sanz había diseñado y que significa por tanto la pérdida de rumbo de una nave que, después de tantos años de gobierno, necesita una entrada en astilleros para una revisión ideológica integral.

(Nota: este post debería haber subido al blog ayer y por errores técnicos lo hace un día después)

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